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Ingeniería literaria 3: Teoría de la información (II)
En la entrega anterior de "ingeniería literaria" estudiamos la cantidad de información de una palabra aislada. Extenderemos ahora este concepto a las oraciones completas, que serán la base de nuestros textos. Resulta importante cuidar cómo, cuánta y qué información se le ofrece al lector, especialmente en los cuentos breves.

Supongamos que queremos presentar un personaje de ficción y escribimos:

    "Luis era alto"

Hemos conseguido transmitir un determinado dato objetivo. Pero el lector querrá saber más acerca del personaje que acaba de conocer. Podemos usar una oración más concreta para presentar a Luis:

    "Luis era bombero"

Este nuevo intento consigue transmitir más información usando igualmente tres palabras. Al decir bombero, el propio lector será el que se imagine que Luis era alto. Pero no sólo eso. También le colocará adjetivos como fuerte y valiente. Además, comenzará a juzgarle subjetivamente. Los bomberos suelen causar admiración: es muy probable el lector sienta un aprecio inmediato por Luis y espere de él ciertas heroicidades.

Probemos ahora un tercer intento más jugoso que el anterior:

    "Luis era un bombero bajito"

Son sólo cinco palabras, pero contienen gran cantidad de información. En primer lugar, Luis es ahora mucho más atractivo como personaje literario, ya que resulta bastante extraño encontrar un bombero bajito. El lector sentirá más curiosidad por un domador de jirafas que por un domador de leones, o por un coleccionista de nubes que por un coleccionista de sellos. Las peculiaridades hacen a nuestros personajes únicos, poco probables, más interesantes. La originalidad viene de la unión de dos conceptos cuya relación no es obvia. Los binomios bombero-bajito, domador-jirafa y coleccionista-nube suenan mucho más divertidos que los triviales bombero-alto, domador-león y coleccionista-sello.

Luis era un bombero bajito, y cualquiera que sepa esto puede imaginar más cosas sobre Luis. Tendrá ciertas limitaciones, pero también algunas virtudes que le hagan merecedor de su puesto de trabajo. La relación con sus compañeros debe de tener algo especial, porque es distinto. Probablemente cuente con una personalidad muy potente y se gane el respeto de todos a pesar de su estatura, porque Luis es bajito, no pequeñajo.

En definitiva, con una oración como la última, el lector recibe muchos datos y, además, la peculiaridad del personaje le animará a seguir leyendo para conocer la historia que nos disponemos a narrarle.

José Tomás Romero
La Hoja Azul en Blanco nº 3, invierno 2003-2004
Categoría: Ingeniería literaria | Ha añadido: Joseto (2010-01-02)
Visiones: 1403 | Comentarios: 2 | Ranking: 0.0/0
Total de comentarios: 1
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1 Kacy   (2012-09-13 10:19 PM)
Thanks for being on point and on tgaert!

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